domingo, 3 de septiembre de 2017

DE SEGURA DE LA SIERRA A UNAS CORTIJADAS ABANDONADAS. JAÉN.


"Encontrar al maestro ambulante en sus dominios de la Sierra es más difícil de lo que parece. Ir a buscarlo, al azar, sin pedir antes nota de su itinerario, es ganas de correr aventuras..."
En 1.929, Luis Bello publicaba su libro "Viaje por las escuelas de España". Concretamente, el tomo IV está dedicado, entre otros lugares, a la sierra de Segura.
Durante algunos años viajó por el país para entrevistarse con maestros, alumnos, autoridades y hombres de pueblo. Ilustre defensor de la enseñanza, visitador de escuelas, gran periodista. Hoy quiero rendirle un sincero homenaje a este hombre que, a veces caminando, llegó hasta rincones tan recónditos con el único objetivo de brindar a todos los niños una digna educación.




En 1.842 se imprimió en Baeza el libro: "Memorias del partido judicial de Segura de la Sierra", su autor, Juan de la Cruz Martínez, abogado y diputado a Cortes, decía sobre este bellísimo pueblo: "Cabeza del partido. Tenía 1.650 habitantes y hoy tiene 494. ¡Dispersión! ¡Ruina! Ya entraremos por la brecha del muro que no defiende nadie. "No hay más que una escuela privada para niños, de los que concurren nueve, todos gratuitos. A cargo de Francisco Regis Moreno, sin título, certificación ni otra cosa que lo habilite. La aptitud de Moreno es nula, y a los niños pobres no se les provee de los libros y útiles necesarios. En esta escuela se desconocen los métodos de enseñanza más acreditados; pues no se les enseña otra cosa que algunas oraciones del padre Ripalda"




"Tengo prevenido a este ayuntamiento que publique la vacante que en otros tiempos ha existido, pagada de los fondos de propios con mil seiscientos cuarenta y dos reales, y que según está mandado proceda al nombramiento de maestro oyendo previamente a la comisión local..."




Pero volviendo a Luis Bello, el protagonista hoy de esta entrañable historia: " Cuando todo este país empiece a vivir en el siglo, La Puerta creará una Turística Comercial, S.A. y subiremos a Segura de la Sierra en funicular.- También a lo alto del Yelmo, aunque tenga nieve-. Mientras tanto subimos a caballo con un espolique de Orcera, un buen hombre muy despejado, que no sabe leer y que, en diálogo largo, por decir "sí", dice siempre "¡ea!"...




Hay arriba un formidable castillo con sus torres en pie, y el paredón ocre muestra dos grandes huecos, como dos ojos ciegos que reflejan el cielo azul.






Abajo están los olivares y el llano es muy fértil; pero en lo alto todo es peña, en un solo bloque el risco, el pueblo y el fuerte. Cuando el zigzag nos tapa la carretera de La Puerta a Siles y no vemos automóviles, el mundo ha vuelto para nosotros al siglo XIII.







Está la villa rodeada de cascote, las casas en hilera, pocas y pobres; la iglesia más pobre todavía.







Todo ello se sostiene por tesón, porque Orcera no acabe por adjudicarse la victoria y, más que nada, por respeto a la grandeza heroica del gesto.








Nunca podrá ser este cerro lo que fue cuando el castillo tenía vida, ni es posible que un cerro llegue a más en medio de una naturaleza tan brava como ésta.







Tal como es ahora,  la villa se recorre muy pronto. La fuente, la iglesia, una calle central y a su término un arco de muralla, cuyo adarve es practicable todavía entrando por el Ayuntamiento.







El muro se hundió hace siglos, y el adarve da en el vacío, en la cortadura, de modo que el Concejo de Segura de la Sierra tiene una salida al abismo, por donde parecen que han ido escapándose y despeñándose todos sus bienes.







El alcalde, el secretario y el maestro me llevan a contemplar tanta desolación. Primero los antiguos casones hidalgos, ruinosos hoy y deshabitados. Luego la fuente de Carlos V, el Emperador. Luego la iglesita, donde todavía queda por milagro alguna casulla.







Y después del Ayuntamiento, con su salida al arco roto, me guían hasta la vuelta del castillo,







asomándonos al lomo por donde el cerro se derrumba sobre un arroyo que bulle muy abajo.







Yo fui a buscar al maestro, que se llama Don Manuel de la Peña Alfaro, al fondo de una casita antigua, junto a la iglesia, pasando un patio o pequeño claustro abovedado, que bien pudo ser cisterna o, mejor, baño moro. Allí acuden veinte o treinta muchachos. Si uno falta, admite a otro, y van adelantando. Como la escuela es fría, don Manuel planta su estufa, que en aquel sitio, con material tan viejo, parece una maravillosa invención- eso sí, los aires en el buen tiempo y las vistas valen cualquier cosa-







Menos suerte tiene doña María de la Concepción Ortega, la maestra. Como el pavimento, de Segura, de las callejas transversales de tipo medieval, viene a ser el de las torrenteras, difícil y resbaladizo, doña Concha cayó el invierno pasado y quedó impedida. No hay cruces pensionadas para estos hechos de armas. Doña Concha va y viene con una cayada. La escuela es imponente. Y a pesar de sus trabajos sólo pide una cosa: que le envíen un mapa de España.






Como la villa disminuye, casi bastarían dos escuelas si fueran buenas. Nunca tuvo más.







Perdóneme si le entretengo y malgasto su tiempo contando lo que come un chico de pueblo antes de ir a la escuela. De ocho niños, a uno le dieron pan y chocolate. A otro, pan y sardina. A dos, pan solo. Y a cuatro no les habían dado nada. Sin duda, llegaron primero los que podían aligerar. Luego van apareciendo otros de mejor estampa, más lavados y menos rotos. Los hay que han tomado café, y alguno, café con leche. Pan con tocino. Por último, la mejor fórmula: pan con aceite, "con bujero"...






Y llega el día en que me doy cuenta que en realidad he estado ejerciendo de visitadora de estos cortijos y que es tan difícil encontrar testimonios que resulta imprescindible buscarlos en otros contextos, en los libros, sin duda, esos manuales tan preciados que a veces se entrecruzan en tu camino para señalarte el de ellos.
Y es ahora cuando entre reflexión y acontecimientos, entre andanzas y descansos, veo que no es necesario ir acumulando lugares como si de un coleccionable se tratase, que resulta inconsistente ese espacio que a la derecha de mi blog indica las rutas realizadas, pero, ¿a quien le importan? Realmente es el camino el que debe tomar la iniciativa no el caminante, aquí es donde sé a ciencia cierta que no me he equivocado en cada uno de los días que le he ido dedicando a esta sierra de Segura y los que le dedicaré a partir de ahora, porque los horizontes no tienen por qué tener cortapisas, deben ser manufacturados con ese carácter que nos imprime aquello que realmente amamos.
Ahora que tengo bien delimitados, por desgracia, los pasos que puedo dar, es cuando comprendo que este acercamiento a esta sierra debe ser mi único objetivo, mi mejor aliado. Qué importa que a partir de ahora tenga que prescindir de tantos rincones, que seguirán en el limbo de mi desconocimiento, apartados entre esa ignorancia infantil en la que impera la despreocupación.
Solo necesito un prado, unas ruinas, un arroyo y un anfiteatro de montañas y el silencio, ése que solo se rompe cuando las aves se incomodan por una tormenta cercana. Aunque duele tener que abstenerse de ascensiones a montañas, de largas caminatas sobre senderos desconocidos...
Empero soy una mera visitadora de cortijos, aldeas, tinadas, cortijadas, ermitas, caleras, molinos, puentes, fuentes, lavaderos...
Me considero feliz en busca del descanso junto al hilillo de agua que aún mana de una fuente, bajo la sombra de una noguera o de una encina. En la piedra o banco, junto a una puerta, al acecho de ruidos entre prados preñados de tomillo y mejorana, alimentándome de moras y ciruelas,  recreándo los instantes que perduran a través de lo que observo...pero es la quietud de unas ruinas, la puerta desvencijada, la ventana sin rejas, las alacenas desnudas, las tejas que aparecen como  sembradas, el encuentro casual con algún viejo utensilio, la chimenea desalojada a cuajos, el azul que aún resplandece en las paredes, los muros y los hortales donde crecen desaforados cerezos, nogales, perales, manzanos, ciruelos...Solo los chopos cuando son cimbreados por el viento consiguen sacarme de este ensueño. No hay sonido más anhelado que el de un río cercano o esa inquietud que te estremece cuando un animal se mueve. Aquí no hay motores, ni sirenas, ni voces que engullan a la soledad. Quien sepa escuchar, me entenderá.
Pero si me quitan también ésto, ¿a donde irá a parar la ilusión?





"Por los cerros de Ubeda" me suelo ir. Volvamos al camino. Es mayo y como acostumbro, he vuelto a aparcar donde siempre. Hoy no haré ese largo recorrido de 10 horas hacia Los Huecos, hoy me desvío hacia la derecha, una senda bien arreglada que serpenteante asciende hacia el inicio del panel de PR-A 178 que lleva al Calar del Espino.
Una breve parada en la fuente del cortijo de la Viuda, agua fresca que mana en cantidad.




Más adelante, una teja, como en tantas otras ocasiones, me regala un nuevo trago.





Y tras dejar a la derecha el indicador de subida al calar y detenerme a contemplar un bonal, continúo mi camino hacia Prado Magüillo, aunque sé que nunca llegaré, me detendrán algunas cortijadas.


"Segura tiene esparcidos en un término dilatado, a quince, veinte y hasta veintiseis kilómetros del castillo, caseríos de reducida población, que no llegan a cien habitantes....Y estos caseríos, en parajes recónditos, sin caminos, de acceso difícil casi todos, son, según mi nota, cuarenta y cuatro. Los mayores: Ojuelo, Los Carrascos, Robledo Alto, rondan el centenar de habitantes. Otros, como Arroyo Frío, Arroyo Canales, Las Hazas Altas, Espinareda, la mitad. Cortijadas que aprovechan un prado, un valle al socaire, chozas de pastores, refugios. Entiendase que viven en el término de Segura 3.205 personas, y de ellas solo 223 en la villa. Esos cortijeros- ya iremos a verlos, vegetan sin escuelas y sin otras muchas cosas precisas. Dan mayoría. Vuelcan el censo; ya sabe el lector de qué lado. ¿Cómo van a aprender? ¿Quién se ha ocupado de ellos? Segura, malviviendo, apenas tiene para sí. No ha creado una sola escuela de montaña; ni ha ido nadie a ayudarle y decirle cómo puede hacerse éso.







En esa búsqueda a la que me lanzo para devolver la identidad de estos cortijos, me encuentro que en la actualidad pertenecen al término de Benatae, pese a la lejanía de este pueblo. Consultando un mapa del 1941 veo que su nombre, probablemente, sea cortijo de Juana Juarez o Suarez, y que en los mapas de ahora aparece como Cortijos de la Pradera.
Benatae perteneció a Segura. En el "nomenclátor de los pueblos de España" relativo a Sierra de Segura del año 1.863, son citados como cortijos de Ramón Suarez a 4,4 km de Segura de la Sierra.




"...acepté los servicios del correo que anda ese camino dos veces por semana. Pero no tenía caballo, sino una pobre burra harto abultada de vientre, que estaba pidiendo que la dejáramos en paz. Valía más ir a pie..."

Este es el antiguo camino de Siles a Miller.




"De esos serranos, la mayoría son pastores...De noviembre a mayo van los pastores a Sierra Morena, a la de Alcaraz o a la de Murcia. De mayo a noviembre vuelven al término, pero no al pueblo, y siguen su vida cerril.





Sé que es frecuente ver a los pastores sorianos leyendo un periódico o un libro, por entretener su continua soledad, pero en estas cañadas nadie lee. Ni los pastores, ni los amos.
LLamábanse estos últimos "señores de hatos"- hoy decimos ganaderos- y el señorío no les obligaba ni les obliga a educarse mejor.





¿Pero dónde van a aprender? No hay escuelas, como tengo dicho. Alguna vez un buen hombre se mete a enseñar; y, valga o no valga, hay que agradecérselo...





"Pero eso es en los poblados. las gentes del monte tienen otras cosas que aprender, y ya veremos cual es la ciencia de los roturadores. El pastoreo, el cultivo cada vez más lejano de las cortijadas,y la emigración, ya temporal, ya definitiva, reducen los poblados a cifras cada vez más pobres. Todos son trashumantes como sus ovejas. 





El género de vida que soportan en esas aldeas y caseríos llega a ser durísimo. Pero el pastor que duerme al raso, como su mujer que se queda en la choza, viven en estado de naturaleza."

No puedo partir de aquí sin citar este bellísimo rincón que crece alrededor de la tinada de la Puerta y esa robinia que en flor es libada por las abejas.





"Solo el partido de Segura tenía 81 montes con 102 millones de árboles...Soberbios pinos salgareños-que aquí llaman de artesa-, buenos para la arboladura de los grandes navíos; pinos rodeznos, más silvestres, de peor madera, como el pino carrasco; pino doncel, de los mejores, y recio pino negral...





El Castellón, imponente atalaya, ocupa parte de los cielos de esta bellísimo lugar.
...Robles, encinas, álamos negros, chopos, nogales, fresnos, sabinas, castaños y almeces





...acebos, roaguillos, servales silvestres, agracejos, almotejas, durillos, tejos, bojes, pespejones, barbarijas, madroños, espinos, enebros, aceves y muchos frutales" ( "Estudios sobre el ramo de montes arbolados de España" de D. Juan de la Cruz, 1.855)





Atrás he dejado, entre ensoñaciones, la tinada de la Puerta con su bonita fuente-lavadero con tornajos y las palabras de Juan de la Cruz. Ahora de camino de vuelta, me detengo ya más pausadamente en el cortijo de la Pradera. Entre saúcos, cerezos, nogueras...me dejo llevar por las vistas que me regala su privilegiada ubicación.




Son cuatro edificios los que componen este cortijo, con su horno, cuadras y viviendas.
Espléndida balconada al Castellón.





"A la comida le dicen la merienda. Por la noche, un guiso de arroz o de patatas y gazpacho. O una salsilla, "pa mojar". O patatas "asás"...




"Asisten muchos...cuando no tienen que ir con las ovejas o con los mulos. Pero a los diez años, los padres se los llevan. Me dijeron- y no sé si creerlo-que una carga de leña cuesta cuatro pesetas.





En tiempos una carga de leña de encina valía un real y era carga de acémila. Muy lejos han de ir ahora por ella los chiquillos y las mujeres; es decir, muy lejos ha llegado la devastación. Un día de un muchacho vale por lo tanto ese dinero. ¿Quién le manda a la escuela?





Durante el tiempo que estuve aquí di varias vueltas en busca de la fuente, al no encontrarla pensé de qué manera la distracción pudo arrebatarme su ubicación o en que quizás directamente bajarían al cercano arroyo del Tejo. Imaginé que no habría mejor piedra para lavar que ésta o más cercano  lugar para abrevar al ganado o para llenar los cántaros para el hogar.




"...este oscuro poblador de la sierra pastorea ganado ajeno o intenta en "los bosques del Estado" hazañas parecidas a las del cazador furtivo en el coto señorial. No ha llegado el momento de organizar la propiedad de la tierra, contando en primer término con él...





...O admite esa situación...o se rebela y emigra. El otro camino que le queda, más desdichado aún, es el de hacerse roturador"





"Una ventana a la calleja, un solo cuarto con una sola ventana, que no aprovecha la familia, sino el borriquillo. Al fondo, más allá de la chimenea del hogar, otro cuartejo trastero: la alcoba. Y nada más. La vida es mísera"





"-Pero, ¿sabe usted?- dice la abuela de esta casa-, para los pobres en todas partes hay trabajos"





La vida, durísima en estos lugares a tan elevada altitud, la imagino desde el punto de vista de los niños. Por ello escogí esta semblanza del visitador de escuelas para intentar fusionar de alguna manera esos ideales que surgen cuando te detienes junto a un portalón y piensas en cómo aprendieron los niños a leer, si acaso tuvo lugar este acontecimiento. Si algún maestro "ciruela", campechano, andariego, se desplazaba por estos lugares. Como único sustento, la comida y con la condición de tener un techo para dormir o si la chiquillería tenía, por tiempo limitado, que acercarse hasta la escuela más próxima, en esa larga aventura del camino entre frondosos bosques,  para intentar aprender a escribir su nombre o los números o incluso la historia de España. 




Hoy quedan como mudos testigos del pasado los cercos que dejan apiñados los lirios de un jardín que fue cuidado, las nogueras en las que nunca falta una piedra para sentarse, los muros de contención que detienen la inclinación del terreno. Quedan las flores de una primavera sin niños.





"Sencilla tarde blanca
llena de sombras de pinos,
de rumor de agua,
de cielos transparentes
y de montañas.

Sencillo rincón azul
con silencios que achicharran,
cinco besos regalamos
y el corazón y el alma
y un ramo de sueños blancos,
de nuestro huerto, en el alba"

José Gómez Muñoz.




El sonido del silencio se desgarra con el ligero movimiento de los animales que siempre huyen.




Abandono este lugar con pena porque no es difícil recrearse en la imagen de cómo debió ser.
Continúo la ascensión para desviarme hacia la derecha, voy en busca del cortijo de la Cuesta del Majano. Durísimo camino, maltrecho y desafiante pero de una naturaleza arrolladora.




"Luego viene una torrentera, por cuyo lecho vamos mejor que por la orilla; y luego una de esas estampas de égloga: los álamos, la senda en el cesped, y los niños jugando a la puerta de un molino"





Los espinos están en plena floración, desvelan al verde primaveral con su blanco resplandeciente.
Creo que tu debes ser el Púlpito, con 1.589 m.




Creo que aquí debió estar la fuente o abrevadero. Por la gran cantidad de encinas que hay y zonas limpias de arbolado, probablemente fue un lugar dedicado a la ganadería y cómo no, al cereal.




Dos hornos vi, pero no encontré ningún manantial. El idílico lugar bien ha merecido una visita.




"Chicos y grandes van también a coger aceituna, mediado diciembre, hasta marzo; y cuando llega el día, van a la rebusca. Igualmente se emplean muchachos y muchachas, en marzo y abril, para la escarda"




Familias humildes que como ese último goteo de una fuente que agoniza, fueron dejando en silencio su hogar, sus prados, sus enseres, sus hortales...Fueron despojándose de ese cobijo que te renueva la naturaleza con cada mes que vas viendo pasar ante tus ojos...No son los años los que queman, son los recuerdos.




Quizán nunca encuentre noticias de aquellos que encalaron tus paredes, que encendieron la lumbre y entre brasas, asaban patatas. Dejaré que transcurra el tiempo, puede que la memoria se mantenga tan longeva como esta encina.




A la tierra le hace falta el hombre y al hombre su capacidad para luchar.




El camino de vuelta entre arces granadinos despierta en mí esa incapacidad, frágil memoria, que tengo para recordar nombres. Más tarde, los mapas me regresan a estos lugares para que nunca los olvide. Te encuentras en otro camino de acceso a Los Huecos de Bañares. Además cerca de tí pasa el arroyo que lleva tu nombre. Pero tú no estás en el término de Benatae.




"Carreteras, comunicaciones...Esto es lo que han pedido siempre los pueblos. Yo trabajo para que agregen otro capítulo del que no se acordaron nunca: Escuelas"





"Yo he llegado a convencerme, de que la gran propiedad no quiere escuelas. La propiedad, ente de razón, podía comprender que elevándose el nivel de cultura suben todos los valores, incluso el de la tierra..."





Y tu debes ser el cortijo de Juan Juarez o Suarez. Nunca olvidaré tus hortales con magníficas nogueras regadas por un arroyo que desciende encañado.




La vida de antes se escribía con la palabra "autosuficiente", gallinas, cerdos, ovejas, cabras, caballerías, huertas rebosantes de verduras y frutales, eras para los cereales, fuentes y arroyos cercanos...




"Debió haber un tiempo feliz en que los bosques eran libres, como el aire y el agua..."





Juan de la Cruz nos cita las plantas de estas sierras: tomillo, lirio amarillo, orégano, pamplina, cinogloso, raspilla, gordolobo, violeta, caucálide, espliego, teucrio, zamarrilla, caña común, cantueso, viborera, borraja, crisantemo, tectaria, culantrillo de pozos, siderítide, dedalera, escudito, coclearia, anteojos, crambe, draba, convalaria, jacinto tardío,ornitógalo, arenaria, celidonia, astragalo, gamon, llanten, alazor, peonía, lechetrezna, adormidera, lino, fresa, angélica, olivarda, mejorana, mastuerzo, trebol blanco, pipirigallo, hombrecillo, ruda, aulaga, gualda de tintoreros, agrimonia, cola de caballo, oreja de ratón, vallico, setas, hongos, helecho macho, hinojo, corregüela, junco, eléboro fétido, saxifraga, zarzaparrilla.




Un último edificio aislado con una feraz huerta al otro lado del camino, sin nombre conocido. Apenas se mantienen en pie algunos muros, al cobijo de una noguera.




Este plano realizado por el estado mayor del Ejército de Alemania durante los años 1940-1944, es un fragmento del mapa de Orcera, que se encuentra en el  interesante blog "Segura en verde" de Javier Broncano.





Y siempre acabo parándome a sacar una instantánea de Segura. Juan de la Cruz escribió sobre ella:

"Esta villa cuya antigüedad hemos ya manifestado es la cabeza de su partido judicial y de su vicaría que comprende todos los pueblos del partido escepto Beas que también es cabeza de otra diócesis nullius.
Dista de Madrid cuarenta y siete leguas y de Jaen diez y nueve. Confina al N. con Orcera, al M. con Ornos, al S. con Santiago y al P. con Beas y la Puerta.
Está situada en la falda occidental, con inclinación al M. del pico coronado por su castillo; é inmediato al cerro que llaman de Gontar: su piso es áspero y resbaladizo.
Tiene su iglesia parroquial con la advocacion de N. S. del Collado y una ermita extramuros arruinada.
Sus frutos, trigo, cebada, centeno, escaña, maiz, patatas, aceite, vino, sedas y otras cosas. Su vega es feraz y amena.
Los aires que se respiran limpios, frescos, oxigenados; y la enfermedad que mas domina es el catarro pulmonar.
Sus fuentes mas notables son las del Baño, Fuensanta, Gontar y la pública, que se trae encañada de alguna distancia, y en una de las piedras del pilar se lee la siguiente inscripcion:

ESTA OBRA MANDÓ FACER EL
CONCEJO EN EL AÑO DE 1511,
SIENDO ALCALDES ANTONIO PE-
REZ CORONADO, GABRIEL HON-
CALA Y GONZALO RODRIGUEZ: RE-
GIDORES PEDRO DE LA FUENTE,
PEDRO VELLON, ANDRES MUÑOZ,
CIRILO ALGUACIL, DIEGO VAZ-
QUEZ; Y MAYORDOMO ANTONIO
RODRIGUEZ.


No tiene hospital, casa de recoleccion y piedad"

Y permítame el lector que concluya con un censo de ese año, cada dato que se aporta acrecenta un paso más la historia de Segura:

Total de almas 3.011, varones 1.424, hembras 1.587. Total de vecinos 692.
Propietarios 35, labradores 249, profesores de ciencias 1, maestros de 1ª enseñanza 1,
comerciantes al por menor 2, artesanos 35, empleados 5, eclesiásticos seculares 7,
milicia nacional de infanteria 119, jornaleros 288, mendigos: 22 varones y 50 hembras.
No había boticarios ni veterinarios, ni comerciantes al por mayor, ni religiosos en clausura.



Bibliografía: "Viaje por las escuelas de España" de Luis Bello. 1.929
"Memorias sobre el partido judicial de Segura de la Sierra" de Juan de la Cruz Martinez. 1.842.

Mayo y agosto 2017.


"De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo...Solo el libro es una extensión de la imaginación y de la memoria" Borges.


Mi más sincero agradecimiento a Amalia y a Miguel por su hospitalidad y amistad.

Esta entrada está dedicada a mi hermana, por dos motivos, hoy es su cumpleaños y por ese interés, que nunca decaerá, de que sus alumnos continúen aprendiendo.